jueves, 18 de junio de 2020

Importancia de los vínculos afectivos en los niños

Vínculos afectivos: un espacio seguro para la infancia
Desde su concepción, los niños requieren establecer un lazo afectivo con las personas significativas de su vida, especialmente con sus padres o cuidadores, pues dependen de ellos para su supervivencia y bienestar.

La familia es el contexto natural en el que los niños aprenden y se desarrollan, pues a partir de las experiencias que éstos vivan dentro de ella, construirán las ideas sobre sí mismos y sobre el mundo, por eso es necesario que padres e hijos logren establecer una relación profunda, íntima y fuerte.

Los niños requieren de personas sensibles que respondan a sus necesidades físicas y emocionales, que actúen de manera coherente, consistente y predecible, con quienes puedan establecer una relación basada en la confianza; adultos que den estructura a su mundo y les permitan reconocer que pueden influir en el mismo; personas que los protejan del estrés externo, les provean un espacio seguro para expresar sus sentimientos y los acepten de manera incondicional.

La calidad del vínculo entre padres e hijos durante los primeros años de vida es un aspecto trascendental para que los niños adquieran herramientas para adaptarse al entorno y enfrentar circunstancias adversas, sientan seguridad y confianza en ellos mismos, se relacionen con otros de forma armónica, participen activamente en su medio y aprovechen las oportunidades que este les presenta.

Si los padres o cuidadores no valoran ni cubren las necesidades físicas o emocionales básicas relacionadas con el bienestar, la estimulación y el afecto de los niños, y éstos son ignorados, rechazados o no tienen la oportunidad de establecer un vínculo estable y constante, creerán que no tienen control sobre lo que les ocurre y crecerán con la sensación de que no pueden confiar en ellos ni en otras personas; esta visión parcial del mundo hará que su forma de relacionarse con los demás sea rígida y poco adaptativa. Algunos de los efectos negativos de la falta de un vínculo seguro pueden ser: problemas de aprendizaje o comportamiento, dificultades para regular las emociones, falta de identidad personal o cultural y problemas de salud.

Cuando los niños se sienten aceptados y amados por sus padres o cuidadores se facilita su educación, porque ellos buscan dar lo mejor de sí mismos, quieren agradar a los adultos, los ven como modelos a seguir y desean aprender de ellos. Es necesario que los padres y cuidadores reconozcan su trascendencia en el presente y el futuro de los niños y asuman un rol activo en la educación de sus hijos, para que éstos cuenten con alguien de quién y con quién aprender.


Es a través de las interacciones significativas con adultos responsables que los niños tendrán la posibilidad de desarrollar al máximo su potencial humano, integrándose como seres únicos en la sociedad.


La importancia de la estimulación temprana

La importancia de la estimulación temprana es tal que se considera un requisito básico para el óptimo desarrollo del cerebro del bebé, ya que potencia sus funciones cerebrales en todos los aspectos (cognitivo, lingüístico, motor y social).

Nuestro cerebro requiere información que le ayude a desarrollarse. Su crecimiento depende de la cantidad, tipo y calidad de estímulos que recibe; las capacidades no se adquieren sólo con el paso del tiempo.


El bebé precisa recibir estos estímulos a diario, desde el momento de su nacimiento. Si recibe estímulos pobres, de una forma irregular o en cantidad insuficiente, el cerebro no desarrolla adecuadamente sus capacidades al ritmo y con la calidad que cabría esperar. Por otro lado, una estimulación temprana, abundante, periódica y de buena calidad nos garantiza un ritmo adecuado en el proceso de adquisición de distintas funciones cerebrales.

La estimulación temprana de los niños es más eficaz porque su cerebro tiene mayor plasticidad; esto hace que se establezcan conexiones entre las neuronas con más facilidad, rapidez y eficacia.
Las deficiencias o falta de estimulación en el primer año de vida del bebé pueden tener consecuencias en el desarrollo óptimo de sus habilidades motoras, cognitivas, lingüísticas y sociales.

En muchas ocasiones los padres, aún sabiendo y siendo conscientes de lo importante que es una buena estimulación temprana, suelen pasar por alto algunos aspectos fundamentales, tales como su carácter general (es decir, que abarcan todas las áreas del desarrollo y no centrarnos sólo en una en concreto), la abundancia de estímulos o la regularidad en el tiempo.

No sólo se trata de reforzar, por ejemplo, aspectos intelectuales o lingüísticos, sino que la estimulación temprana también debe abarcar las demás áreas (motora, sensorial y social) del desarrollo del niño.

El máximo desarrollo neuronal está comprendido entre el nacimiento y el tercer año de vida, para luego ir poco a poco desapareciendo hasta llegar a los seis años, momento en el que las interconexiones neuronales del cerebro ya están establecidas y los mecanismos de aprendizaje se asemejan a los de un adulto.

Todo esto lo podemos hacer aprendiendo a leer el comportamiento de nuestro bebé, a respetar sus necesidades, a hacerle sentirse bien y cómodo, a proporcionarle una alimentación sana y equilibrada, a asegurarnos de que lleve una vida saludable y, lo esencial, a jugar con él.

En conclusión, la estimulación temprana en los bebés es importante ya que aprovecha la capacidad y plasticidad del cerebro en su beneficio para el desarrollo óptimo de las distintas áreas. Todo esto se logra proporcionando una serie de estímulos repetitivos (mediante actividades lúdicas), de manera que se potencien aquellas funciones cerebrales que a la larga resultan de mayor interés.

miércoles, 17 de junio de 2020

Por qué son tan importantes los primeros mil días de vida de tu hijo

DESCUBRE POR QUÉ SON TAN IMPORTANTES LOS PRIMEROS 1000 DÍAS DE UN BEBÈ.


  • Gestación 270 días
        • + Primer año 365 días 
          • + segundo año 365 días
 1000 días

los primeros 1000 días de un bebé son cruciales y marcarán para siempre su vida. De hecho, el 40% de las habilidades mentales del adulto se formaron en esos primeros años. Suena increíble, ¿verdad? Mil días son más o menos 3 años de vida. A partir de ahí se puede decir que tu hijo deja de ser bebé y sube un importante escalón en su crecimiento y maduración. 

Pero esos 3 primeros años, esos 1000 primeros días de vida, tendrán una tremenda repercusión a nivel cognitivo y de desarrollo personal. Afecta sobre todo a estas áreas: 

 Desarrollo cognitivo. Durante los primeros 1000 días de vida, el tamaño del cerebro se duplica. Es el momento de mayor actividad y desarrollo cerebral de toda la vida. Un momento en el que se reconocen y relacionan conceptos básicos. La alimentación tiene mucho que ver, pero también el entorno del bebé y las experiencias que viva, que dejarán huella para siempre.

Desarrollo del habla. Durante los primeros años de vida se asimila y decodifica el lenguaje. ¿Serías capaz tú de aprender un idioma a la perfección en tres años? Difícil, ¿verdad? Pero el bebé, es capaz de aprender no solo uno, sino varios idiomas a la vez en sus primeros 1000 días de vida. Le es mucho más fácil si le incentivas mediante la escucha constante del idioma. Para que un niño aprenda a hablar hay que hablarle mucho, y que además te vea, observe la boca y los labios, ya que se fijará en el movimiento de la boca para articular palabras. A los 6 meses, el bebé reconoce una gran cantidad de palabras de su lengua materna. Lo más normal es que primero intente repetir sílabas. Más tarde, palabras. Su vocabulario irá aumentando de forma progresiva, hasta que se sienta capacitado para unir palabras e intentar formar frases simples. A los 3 años, ya será capaz de mantener conversaciones con los adultos, pero tendrá que seguir perfeccionando el lenguaje hasta los 5-6 años


Desarrollo motor. Los primeros tres años del bebé parecen un ascendente maratón de logros. El bebé consigue sujetar la cabeza, enfocar objetos, mover brazos, coordinar movimientos, voltearse, arrastrar el cuerpo, coordinar brazos, piernas y cabeza para gatear, ponerse de pie, arrojar objetos, agarrar objetos, caminar, saltar, balancearse, mantener el equilibrio.

Desarrollo emocional. El vínculo con la familia y personas cercanas al bebé es importantísimo para garantizar una buena salud emocional, que ayude a construir una personalidad fuerte, con buena autoestima y confianza. Recuerda que la personalidad comienza a formarse en esta etapa. Un bebé puede tomar conciencia de quién es y lo importante que es para los demás gracias al vínculo de cariño con sus padres. Esto le aportará una autoestima fuerte que será clave en el desarrollo futuro de todas sus habilidades.

Desarrollo de las habilidades sociales. La televisión, tablet y móviles entretienen al niño, pero nunca podrán ayudarle a desarrollar habilidades sociales, que solo aprenderán conviviendo y relacionándose con otras personas. La interacción con las personas es vital en estos primeros años de vida, y a portará al bebé buenos recursos para relacionarse en su siguiente etapa.

El estudio de UNICEF presta especial atención a la importancia en estos primeros 1000 días del vínculo afectivo. Los bebés que reciben más cariño durante esta etapa, presentan al crecer muchos menos problemas que los bebés que vivieron con menos vínculo afectivo. De hecho, se ha demostrado que los niños que crecen durante esos primeros 1000 días de vida en un hogar desestructurado, violento, con problemas y agresivo, presentan al crecer problemas severos de salud y de comportamiento. Sin duda, el amor es un buen alimento durante los primeros 1000 días de vida de tu hijo, pero sin duda, lo es durante toda su vida.

martes, 16 de junio de 2020

¿Quién determina el sexo del bebé?


El sexo de un bebé depende de un mecanismo genético azaroso. Se da en la combinación de cromosomas que se produce en el momento de la fecundación.



De los 46 cromosomas que tiene una persona, el sexo viene determinado solo por dos: X (cromosoma femenino) e Y (cromosoma masculino). Una mujer tendrá dos XX, mientras que un hombre tendrá XY.



El sexo de un bebé se fija en el momento de la concepción, cuando el espermatozoide fecunda al óvulo, aunque esta información no se pueda comprobar en un ultrasonido hasta la mitad del embarazo más o menos. No obstante, actualmente hay formas de saberlo antes mediante análisis de sangre o de orina específicos. 



Y, sí... El hombre es quien define.
En definitiva, el cromosoma de la célula masculina es el que define el sexo del bebé, ya que si un óvulo es fecundado por un espermatozoide X será una niña y, en caso de serlo por un Y será un niño.
¿Cuándo se puede saber el sexo del bebé? 

A partir de la semana 20 del embarazo los genitales de los fetos están totalmente formados. A partir de esa semana se pueden distinguir (casi siempre) con toda facilidad en una ecografía, a veces incluso puede pasar antes.

En los niños se pueden apreciar las bolsas escrotales y el pene, para determinar si es una niña es por la ausencia de órganos masculinos, aunque a veces se pueden apreciar los genitales femeninos.

A veces la posición del feto puede impedir que se vea la zona genital en las ecografías con nitidez. 



domingo, 14 de junio de 2020

La importancia de la estimulación prenatal




¿QUE ES LA ESTIMULACIÓN PRENATAL?
La estimulación prenatal es un conjunto de técnicas que optimizan el sano desarrollo de tu bebé por medio de estímulos extrauterinos como movimientos, sonidos y vibraciones. 
A partir de los 3 meses de gestación, los órganos de los sentidos de tu bebé ya están formados. 



 Comunicarte y jugar con tu bebé desde que está en el útero tiene muchas ventajas para su salud física y psicológica, y le prepara para adaptarse a su nueva vida.

 En el  vientre  materno es donde comienza la estimulación, ya que el feto se encuentra en continuó desarrollo, sus sentidos empiezan a prepararse y agudizarse.

A causa de este desarrollo temprano de los sentidos, la madre debe estar en un contexto tranquilo, en el que el feto pueda percibir todo aquello que sucede.

Así, del mismo modo que los estímulos positivos (por ejemplo, los besos o las caricias) tienen efectos favorecedores e inspiran un estado emocional sereno, todas las situaciones negativas (como pueden ser las peleas o los gritos) causan efectos perjudiciales al estado emocional del bebé.

Hablarle al bebé es algo que le beneficiará, ya que aunque no le veamos, él nos escuchará y reaccionará a ello. Debemos hablarle como si estuviera con nosotros fuera, experimentando todo lo que el entorno nos proporciona.

Colocar una linterna en el abdomen y moverla ayudará a estimular la vista del bebé, puesto que una ligera cantidad de luz logra llegar al vientre. Pero debemos tener cuidado, ya que el niño es muy sensible y no conviene abusar de la luz.

La música tiene un efecto muy favorecedor al feto ya que ayuda a favorecer la actividad cerebral.

Acariciar el vientre es un estímulo que el bebé siente de forma indirecta mediante el calor, el movimiento y la vibración.

Durante estas técnicas de estimulación, la participación del resto de la familia permite que el bebé se familiarice con su futuro entorno.

El padre o la gente más cercana a la madre también estimular al bebé igual que ella: acariciando el vientre materno o hablándole al feto; así se familiarizá con su voz y con los movimientos que producen las caricias en el vientre.

No debemos olvidare que cuando estimulemos al bebé cuando se encuentre aún en el vientre materno, debemos consultar al médico sobre el cómo hacerlo y durante cuánto tiempo debe realizarse de la estimulación intrauterina. Este es el único modo de obtener los resultados beneficiosos para nuestro hijo.

Existen cuatro técnicas de estimulación prenatal: la auditiva, táctil, visual y motora. Algunos sentidos como la audición y el tacto se desarrollan más rápido.


• Se ha puesto de manifiesto que la estimulación prenatal, sustentada en acciones organizadas, cargadas de afecto y con énfasis en la comunicación madre-hijo influye positivamente en los eventos del periparto, tales como duración del trabajo de parto y tipo de parto, lo que denota que la manera en cómo los padres interactúan con los bebés antes de nacer tiene un impacto positivo en el periparto y en el desarrollo posterior del niño.

• Los programas de estimulación prenatal tienen buena aceptación por la embarazada y su aplicabilidad demuestra que con las técnicas de estimulación prenatal se enseña a los padres a proveer un ambiente seguro y amoroso que motive a los niños a aprender ya desde antes de su nacimiento.









Trimestres en el embarazo

El primer trimestre

De las 4 a las 8 semanas:

  • Antes de la cuarta semana no tiene todavía aspecto humano.
  • A las 4 semanas, el embrión tiene el tamaño de un grano de arroz y forma como de reptil.
  • A las 6 semanas se le pueden ver los ojos cerrados, la columna vertebral y un corazón que late.
  • En la séptima semana el embrión ha crecido unas 10.000 veces más que el óvulo fecundado. La madre presentará su primera falta de menstruación y puede notar algunos signos: cansancio, mareos, vómitos y náuseas matutinas...

De las 8 a las 12 semanas:

  • Ya todos los órganos fetales están prácticamente formados y empiezan a funcionar. Ojos, nariz y boca están en su lugar definitivo.
  • A las 9 semanas los brazos y las piernas ya tienen sus tres partes: manos, antebrazo y brazo; y pie, pierna y muslo. Aparecen los dedos, pero no muy bien diferenciados todavía.
  • Es el momento adecuado para el primer examen ecográfico.

Al principio del tercer mes, se diferencian los órganos sexuales. Antes de este momento, si bien el sexo fetal está fijado desde el mismo momento de la concepción, no es posible a simple vista saber si el embrión es niño o niña ya que los órganos sexuales son aparentemente idénticos en ambos.

El cerebro del feto se recubre de huesos protectores, formándose el cráneo. No obstante, estos huesos no se sueldan entre sí, ya que el cerebro no ha adquirido aún su tamaño definitivo, y el cráneo debe ser flexible para poder pasar a través del canal del parto.

Se observan primero los párpados y después las cejas. Los ojos se mantienen cerrados, gracias a que los párpados están fusionados entre sí. Sólo se abrirán al llegar al octavo mes de gestación, cuando los globos oculares estén perfectamente formados y en disposición de cumplir sus funciones.

La piel del feto es muy rojiza, debido a que al ser muy fina y no existir panículo adiposo se transparentan los vasos sanguíneos.

Un vello que recibe el nombre de lanugo, empieza a extenderse sobre todo el cuerpo, cubriéndolo casi por entero en el curso del quinto mes.

El feto se mueve, pero de forma tan suave y delicada que su madre aún no puede percibirlo. No obstante, estos movimientos pueden seguirse perfectamente por ecografía. Se observa cómo el feto, si bien permanece inmóvil durante sus horas de descanso, se agita sin parar durante sus ratos de actividad. Sus extremidades se agitan también suavemente.

El líquido amniótico:


Protege al futuro bebé de golpes y ruidos, formando un almohadón líquido alrededor de él. También lo hace de los gérmenes que podrían llegarle de la vagina. La cavidad amniótica es hermética, y el líquido de su interior es absolutamente estéril. Permite los desplazamientos del bebé que, suspendido por el cordón umbilical, no sufre los efectos de la gravedad y se desplaza fácilmente por la cavidad apoyándose sobre la pared con los pies.

También aporta agua y sales minerales al feto, que las deglute. Ayuda al cuello a dilatarse en el momento del parto. La acumulación del líquido amniótico en la parte inferior del útero, al final del embarazo, forma la “bolsa de las aguas” que, al descender, contribuye a la dilatación del cuello. “Romper aguas” equivale a la ruptura de las membranas. El líquido amniótico que se escapa en ese momento sirve para lubricar las vías genitales a fin de que el niño las atraviese

El segundo trimestre



De las 12 a las 20 semanas:

  • La cabeza ya se puede distinguir perfectamente bien del tronco; y ya se pueden diferenciar sus ojos, nariz, boca y orejas. La cabeza, por su gran tamaño, está desproporcionada con el resto del cuerpo, y esta diferencia de tamaño persiste durante toda la primera mitad de la gestación.
  • La madre ya nota el crecimiento de su útero, el cual irá desplazando progresivamente los órganos internos maternos causándole unas molestias: digestiones pesadas, acidez de estómago, orinar frecuentemente...
  • Es el momento adecuado para realizar, si es necesario, estudios de diagnóstico prenatal.

De las 20 a las 24 semanas:

  • A las 20 semanas puede verse el sexo del feto.
  • La madre ya puede empezar a notar los movimientos del feto en forma de patadas.
  • El feto empieza a moverse, abrir y cerrar las manos, bostezar... Durante muchos periodos dormirá, principalmente coincidiendo con el sueño materno.

La placenta


Es un órgano ovalado, plano, blando y esponjoso de tamaño y grosor variables, situado dentro del útero durante la gestación y por el que se establece el intercambio nutricional entre madre y feto.

Se desarrolla sobre las 12 semanas de gestación a partir del corion del embrión y de la decidua basal del útero.

Consta de dos partes:

  • La materna o externa que se adhiere al útero.
  • La interna o fetal tapizada por el corion y el amnios y de la que surgen los vasos sanguíneos que acaban en la parte central del abdomen fetal (lugar que tras el nacimiento y sección del mismo se denominará ombligo).



La placenta es un órgano esencial, el intercambio orgánico entre la madre y el hijo. Es indispensable para el mantenimiento del embarazo y para el desarrollo del bebé, sirve a la vez de pulmón, riñón, intestino e hígado. Asegura múltiples funciones:

Función respiratoria:
La placenta sirve de auténtico pulmón al bebé. El oxígeno de la sangre de la madre pasa a través de las paredes de las vellosidades y oxigena la sangre del feto. Esta sangre oxigenada irriga el hígado, el corazón, el cerebro y todos los demás órganos aún no funcionales del feto. El gas carbónico es desprendido por el niño hacia la madre.

Función nutritiva:

A través de la placenta llegan al bebé, todos los nutrientes de base directamente procedentes de la degradación de los alimentos de la madre. El paso de agua, sales minerales y azúcares se realiza rápidamente. Algunos productos son almacenados para constituir reservas, como el hierro y el calcio, mientras que otros son transformados gracias a una actividad metabólica importante. El nivel de glucosa sanguínea fetal es regulado por la placenta, hasta que el hígado del bebé pueda asumir esta función, muy al final del embarazo. La placenta asegura la transferencia de vitaminas, en especial las del grupo B, así como las vitaminas D y E. La vitamina A está almacenada en el hígado del bebé; la vitamina C se acumula en la placenta, que la distribuye progresivamente hasta el octavo mes, a partir del cual se almacena directamente en las glándulas suprarrenales y en el hígado.

Función endocrina:
Considerada como una verdadera glándula, la placenta segrega sus propias hormonas, necesarias para su buena marcha del embarazo y para el correcto desarrollo del bebé. Estas hormonas tomarán el relevo de los ovarios a partir del cuarto mes. Su dosificación aporta datos sobre la vitalidad del embarazo.

 

Función protectora:
La placenta detiene muchas bacterias o sólo las deja pasar más tarde, hacia el final del embarazo, cuando la pared de las vellosidades se vuelve extremadamente fina para aumentar aún más los intercambios entre la sangre materna y la sangre fetal. Los virus, por el contrario, la atraviesan con facilidad hasta la 20ª semana, período durante el que aparecen en el bebé sus propias inmunoglobulinas. Los anticuerpos maternos pasan al niño y los inmunizan contra la mayor parte de enfermedades infecciosas, incluso 6 meses después del nacimiento, cuando su sistema inmunitario se pone en marcha.


El tercer trimestre


De las 24 a las 28 semanas:

  • La cabeza pierde su carácter velloso para ser sustituido por pelo.
  • Comienza el desarrollo de los pulmones, preparándose para el nacimiento.

De las 28 a las 40 semanas:

  • El feto crece y engorda, así como el vientre materno.
  • El corazón fetal late muy rápido, hecho que es normal.
  • Los pulmones empiezan a fabricar una sustancia llamada surfactante, pero no en cantidad suficiente para respirar solo.
  • Frecuentemente el feto se halla posicionado con la cabeza orientada en la pelvis materna.
  • El útero, como es un músculo, empezará a contraerse como consecuencia de este crecimiento, así como a estirarse los ligamentos que lo sujetan dando lugar a algunas molestias abdominales. Si las contracciones se convierten en regulares y dolorosas, pueden indicar el inicio del trabajo de parto.

En los dos últimos meses el feto cambia de aspecto, pues adquiere ya la grasa bajo la piel, y ésta se pone más tensa y de color rosado. El feto toma así un aspecto más redondeado y agradable.

A partir de entonces, al piel empieza a ganar grosor y descamarse, y el feto se recubre de una sustancia untuosa blanquecina, principalmente en la espalda y los pliegues de las extremidades. A esto se le llama vérnix caseosa, y es lo que da un aspecto blanquecino a los recién nacidos inmediatamente después del parto.

El cordón umbilical


Es una especie de espiral blancuzca de 1 a 2 centímetros de diámetro, constituida a partir de las células del amnios. Forma una funda gelatinosa a través de la cual se pueden ver las arterias y la vena, que quedan así protegidas de posibles golpes.

Flexible y elástico, el cordón difícilmente se comprime, lo que garantiza el transporte sanguíneo. Encierra una vena y dos arterias que se encargan de la alimentación del feto y la eliminación de las toxinas.

Mide unos 50 centímetros, pero puede ser mucho más largo y enrollarse alrededor del cuello del feto, de sus hombros o sus miembros, También puede ocurrir que el cordón sea demasiado corto: en este caso, el feto tendrá dificultades para descender por la pelvis en el momento del parto, y habrá que practicar una cesárea.

Después del nacimiento, para prevenir una hemorragia, se pinza antes de cortarlo, y esos gruesos vasos sanguíneos se obliteran en unos días; la cicatriz dejada por el cordón umbilical será el ombligo.










sábado, 13 de junio de 2020

Del embrión al feto

                             

                           


¿En qué momento pasa el embrión a llamarse ‘feto’?





El embrión sigue creciendo en este primer trimestre, y justo en el tercer mes de embarazo, el embrión pasa a llamarse feto.

Cuando la gestación llega a la semana 8, se termina el periodo de embrión y comienza la etapa fetal.

Durante el primer mes de vida del feto, la proporción corporal es distinta y la cabeza ocupa un volumen mucho mayor.

A medida que avanzan los meses de gestación, el resto del cuerpo adquiere una mayor proporción hasta formar su silueta definitiva.

En el feto hay un nivel de especialización celular más específico. Se forman distintos tejidos celulares y se crean todos los órganos que empiezan a funcionar, como el cerebro, el hígado o los riñones.

La etapa fetal es el periodo más largo del futuro bebé. El nombre de feto se utiliza solamente durante el embarazo, hasta el momento de su nacimiento entre las semanas 38 y 40 de embarazo.

                     











viernes, 12 de junio de 2020

Formación del cigoto y su desarrollo

                                                              

El cigoto es el primer estadio de vida y aparece tras la unión del óvulo y el espermatozoide, es decir, después de la fecundación. Consiste solamente en una célula, la primera célula del futuro bebé, y su tamaño es igual al del óvulo.

La fecundación hace referencia a la fusión de los gametos masculino y femenino, ambos con la mitad de material genético que el resto de células de un organismo (46 cromosomas) debido a la reducción cromosómica que han sufrido con la meiosis.

El resultado de esta fusión es el restablecimiento de la dotación genética normal del ser humano, una nueva célula con un núcleo y 46 cromosomas, 23 de origen materno y 23 paterno, que se denomina cigoto.



El cigoto aparece el día 1 de desarrollo embrionario en la trompa de Falopio de la mujer, que es donde tiene lugar la fecundación. Desde aquí, empieza su camino hasta el útero, donde implantará para que pueda producirse el embarazo.

El cigoto, que es una sola célula, comienza su división celular al día siguiente de la fecundación. En este momento, deja de denominarse cigoto y pasa a ser un embrión de día 2 que ya cuenta con unas cuatro células.

Desarrollo del embrión

La etapa del embrión abarca desde el día 1 de desarrollo embrionario, que aún se denomina cigoto, hasta la octava semana de gestación. Durante este periodo de tiempo, el embrión va aumentando su tamaño, multiplicando sus células y sufre fuertes cambios celulares.

El número de células y el ritmo de división embrionario se denomina morfo-cinética. Aunque cada embrión es único y puede dividirse de forma más o menos rápida, existen unos patrones determinados de división que marcan si un embrión es de buena calidad.

Por otra parte, durante las etapas iniciales del desarrollo, el embrión puede adquirir otros nombres en función de su apariencia como, por ejemplo, mórula o blastocisto.

Embrión de día 2 y día 3

Después de la primera división mitótica del cigoto, se obtiene un embrión con 2 células y, de este modo, se va dividiendo sucesivamente:

Día 2 de desarrollo
el embrión suele tener unas cuatro células que deben ser simétricas, es decir, de un tamaño similar.
Día 3 de desarrollo
el embrión es de excelente calidad si tiene ocho células simétricas y con un núcleo en el interior de cada una.
Todas estas etapas iniciales del desarrollo embrionario tienen lugar en la trompa de Falopio, a medida que el embrión avanza en dirección al útero.

Mórula

En el día 4 de desarrollo embrionario, es posible encontrar al embrión en estado de mórula. Esta denominación se debe a que adquiere el aspecto de una mora.

El embrión ya tiene un número elevado de células y prácticamente no se pueden contabilizar.

El estadio de mórula solamente suele durar un día.

Blastocisto

Cuando el embrión tiene entre 5 y 6 días de desarrollo, adquiere una forma determinada e inicia la diferenciación celular. En este momento, el embrión pasa a llamarse blastocisto.

En el blastocisto se encuentran dos tipos celulares que se agrupan en dos formaciones:

Trofoblasto o trofoectodermo
sus células serán las encargadas de la formación de la placenta.
Masa celular interna (MCI)
sus células darán lugar al feto y todas las partes del cuerpo del futuro bebé.
En el interior del blastocisto también se diferencia una cavidad interna denominada blastocele que está llena de líquido.

Entre los días 7 y 8 de desarrollo, el blastocisto finalmente llega al útero y tiene lugar la implantación embrionaria. Se trata de la anidación del blastocisto en el útero de la mujer, concretamente en la capa interna denominada endometrio.

El blastocisto sale de la membrana que lo protege (zona pelúcida) y empieza a adherirse al endometrio. La implantación termina aproximadamente en el día 14 después de la fecundación, de forma que el endometrio queda invadido por el embrión.

Después de la implantación embrionaria, el embrión comienza a producir la hormona beta-hCG y es posible confirmar que la mujer está embarazada.

A partir de este momento, el embrión crece a un ritmo vertiginoso y pasa de tener una forma redondeada e irreconocible a adquirir una forma más alargada. El embrión implantado tiene una silueta parecida a la de un bebé, aunque sin ningún tipo de detalles.

Cabe destacar que la implantación es un período crítico, ya que hay muchos embriones que no lo consiguen, provocando un fallo de implantación.




Importancia de los vínculos afectivos en los niños

Vínculos afectivos: un espacio seguro para la infancia Desde su concepción, los niños requieren establecer un  lazo afectivo con las persona...